A primera vista

Desde que te vi por primera vez

Supe que tenías algo especial

Y no me equivoqué,

Me estás salvando.

Me estás salvando

De esta aterradora soledad.

Tu sonrisa, tu compañía, tu silencio.

Tu discreción

Tus consejos, tu forma de mirarme

Sobre todo cuando estoy triste

Me pone los pelos de punta.

Cuántas ganas tengo de abrazarte cada noche

Y cada mañana.

Tu inmensurable generosidad

Como podría explicarla con palabras

Se me dan mejor los besos

Los que a escondidas nos damos

Por miedo a que nos descubran

Qué ganas de hacerte mío

Que ganas de ser tuya

Sólo tengo palabras buenas para ti

luciérnago, hombre de la noche,

Quiero quererte y respetarte y

Sobre todo, no cargarte con mi

Mierda, sino hacerte la vida lo más amena

Y más feliz posible

Te quiere,

Vic.

Anuncios

Miedos

Gritando, gritando desconsoladamente me hallo,

bajo las sábanas egipcias que adornan mi cama de madera.

gritando en silencio, para que nadie me oiga,

para que mis llantos no asusten a mis ancestros.

agobiada de estar tanto tiempo escondida en la humilde habitación de un cuarto piso sin ascensor, salgo.

salgo a la calle a buscar algo, no sé el qué, pero algo.

algo que me motive a no seguir retirada en la más mísera autocompasión

salir de la zona de confort, es lo que necesito.

mirar hacia adelante, porque el pasado no hay forma de cambiarlo.

mirar hacia lo desconocido, hacia lo que me da miedo

joder, me dan miedo tantas cosas que la lista sería interminable.

pero de eso se trata la vida ¿No?

De enfrentarte a tus miedos y lograr las metas que “supuestamente” te pones

en ese camino estoy, luchando, por conseguir el estado de ataraxia más pleno.

y te voy a encontrar, ahí donde estés, tarde o temprano.

Sólo te pido que por favor, me esperes con los brazos abiertos.

 

La niña de mis ojos.

Tus ojos color mar,

Tu nariz incrustada en tu suave tez pálida

La blancura de tu piel,

Lo suave y lo bien que sabes

Esa caricia de repente que me das cuando me doy la vuelta,

Esa mirada que me atrae cada vez que te toco

Esos labios color negro que me vuelven loca,

Tu pelo, qué decir de tu pelo,

Color castaño, color madera,

No me gusta cuando te tiñes,

No me gusta cuando finges,

Porque no eres tú.

Me gusta tu esencia, así, tal cual

Como cuando te levantas y vas sin maquillar

Como cuando brillas al estar al lado del mar

Como cuando cantas y haces que llueva, de lo mal quee se te da

Pero a mi me gusta,

Tu ronroneo de niña traviesa,

Soy yo quien lo confiesa,

Soy yo la que espera con ansias

El verte una vez mas

El sonreír de tus palabras

Cuando me abrazas y me dices

Que no me vaya nunca mas.

Sucede que a veces

Sucede que a veces no puedes más,

no sabes bien lo que te pasa

pero sabes que tienes que CAMBIAR.

CAMBIAR hábitos, conductas, actitudes y un largo etcétera.

Sucede que a veces no te das cuenta

de que te estás autodestruyendo,

tienen que ser tus familiares o tu entorno

los que te de un empujón o una patada

para cerciorarte de que esos cambios son necesarios en tu vida.

Porque sí, es TU VIDA.

Y SÓLO TIENES UNA.

¿Qué haces? Mejor dicho, ¿Qué hago? Flagelándome y sufriendo

a lo tonto

cuando mi camino podría ser mucho más satisfactorio.

Qué hago castigando y fustigándome

cuando mi camino podría ser nada más y nada menos que otro mucho mejor.

Pero cuesta, acostumbrada a vivir en mi zona de confort de auto castigo,

CUESTA.

Y tengo que aceptar que sola no puedo, que con ayuda, en cambio, sí.

Tengo que comprender que el control que ejerce mi alrededor sobre mí

es sólo para protegerme, para cuidarme, para que mi salud mejore.

Tengo que comprometerme conmigo misma y aprender a amarme,

tal y como soy, sin modificar mi esencia.

Tengo, definitivamente, que recuperarme de una vez por todas porque

si no, la vida que me espera va a ser un auténtico calvario.

Ese momento.

Ese momento.

En el que no sabes si tu vida está en la cuerda floja

O ya has aflojado la cuerda porque no puedes más.

Ese momento.

En el que te ahogas ensimismada en ti misma

O piensas que alguien a ahogado o mermado tus capacidades en el fondo del más misterioso y profundo mar.

Ese momento.

En el que tu vida cambia

Y no sabes cómo afrontar ese cambio.

Ese momento.

En el que estás con alguien y te preguntas por qué.

Si de verdad quieres estarlo o simplemente necesitas algo de compañía para no sentirte sola como siempre.

Ese momento.

En el que te levantas a las 6:30 de la mañana para irte a trabajar

Y lo haces todo en modo piloto automático.

Ese momento.

En el que te miras al espejo y ni siquiera sabes en la persona en la que te has convertido.

Ese momento.

En el que no sabes con certeza si has cambiado o te han cambiado a ti.

Ese momento.

En el que por fin te relajas y dejas fluir la magia de lo que te ha tocado vivir.

Ese momento.

En el que por fin alcanzas el instante de máxima felicidad y ni siquiera te das cuenta.

¿Será falló nuestro?

¿Ese momento en el que no sabemos distinguir cuando de verdad estamos disfrutando y cuando no?

Blanco, te necesito.

Ojalá pudiese decir

Que es un sitio desconocido

Pero por gracia o desgracia

Me he encontrado aquí muchas veces.

No es un lugar agradable.

Todo es de color azul y blanco, a veces se ven verdes.

Sentada en el rincón más alejado me hallo,

esperando respuestas.

Respuestas que seguramente ya sepa, como siempre.

Que será lo que me haga aprender

A no tener que volver a este tipo de sitios

En qué pensaré cuando hago lo que hago

Y no me dejo recostar y dormir plácidamente

En qué pensaré cuando doy ese primer paso

Cuando ya no hay vuelta atrás

Y todo se vuelve de color negro.

Aunque me encanta el negro,

Pero no para esto.

Blanco te necesito en mi vida.

Blanco para estar en paz,

Para volver a la vida.

Dime qué tengo que hacer y seguiré tu

Camino, o el que tienes previsto para mi.

Perdida

Perdida, como un caracol sin su caparazón,

Como un delfín sin sus saltos,

Como un limón sin su acidez y amargura,

Como un león sin su presa,

Como un jamón sin su grasa,

Como un jardín sin sus flores.

Así me hallo, perdida.

Esperando el rescate de algo,

Anhelando el suspiro de unos brazos

Que me cubran todo el cuerpo a lametazos,

Que me espabilen y me digan:

“Aquí estoy pequeña, no tengas miedo”.

Lo cierto es que el miedo es bueno,

Sin el miedo no llegaríamos a hacer lo que nos proponemos.

Pero tengo miedo.

Miedo al cambio,

Miedo a la vida.

Miedo a la oscuridad no,

Más bien miedo a La Luz.

Cuando estoy tranquila es cuando duermo por las noches, si es que consigo conciliar el sueño.

Cuando llega el día me paralizo, me aterroriza.

Tengo miedo a las normas, a la rutina,

Al día a día.

A todo tengo miedo.

Por favor ayúdame Poder Superior si estás ahí

Y hazme merecer la vida como la deseo.

Permíteme enfrentarme a los miedos.

Permíteme avanzar por este camino que tan difícil se me está haciendo.

Permíteme disfrutar de las pequeñas cosas que se me ofrecen.

Permíteme amar y ser amada.

Permíteme VIVIR.